La maloclusión es uno de los problemas dentales más frecuentes. Provoca diferentes problemas, que van desde los propios de la salud dental hasta aquellos que tienen que ver con la alimentación.

Esta malformación dental es aquella en la que alguna de las piezas dentales está en una posición que no es correcta y, por este motivo, no se tiene un espejo correcto frente al diente opuesto. Puede generar problemas muy diversos que afectan a las personas que lo padecen debido a que la incorrecta alineación de los maxilares puede tener efectos tanto psicosociales como de la correcta función del masticado.

Un problema que afecta a una gran cantidad de personas

Los datos que se manejan actualmente indican que más del 65% de los niños y adolescentes padecen maloclusión. Los tres tipos que se diferencian son:

  • Verticales: es la que se da cuando los incisivos no tienen contacto entre ellos (o si hay un solapamiento excesivo). Puede dar problemas de mordida severos en el caso de no tratarse.
  • Sagitales: esta es una maloclusión que afecta a los molares, ya que la mordida está invertida debido especialmente por el elemento inferior. Se suele dar en las personas que tienen prognatismo facial y, esto, deriva en problemas estéticos importantes.
  • Transversales: se produce por una importante estrechez maxilar, por lo que afecta a la mordida (porque esta es cruzada) y, por lo tanto, se puede llegar a tener resentimiento al comer, ya que no hay una masticación adecuada.

Detección temprana, lo más recomendable

Hay que estar muy atento para detectar este problema lo antes posible. Localizar la maloclusión de modo rápido es también sinónimo de un mejor diagnóstico y menos agresividad en las medidas a tomar.

Por otro lado, es relevante destacar que no tomar medidas correctoras puede derivar en problemas digestivos debido a una incorrecta masticación. Incluso, se han dado casos de ir acompañado el problema de una mala fonación, por lo que podría darse el caso de que nos costará comunicarnos de manera oral. Y, todo esto, viene acompañado con una estética deteriorada y, generalmente, con una buena cantidad de dolores asociados como las cefaleas.

Es esencial un tratamiento adecuado

El tratamiento común consiste en recurrir a la ortodoncia y colocar un aparato corrector, que se encargará de colocar en su sitio las piezas dentales que tienen problemas. Hay que realizar una visita de diagnóstico y, a continuación, el especialista debe establecer un tratamiento de planificación activa para, posteriormente, acompañarse de un seguimiento periódico.

En algunos casos que son más graves es posible que sea necesario la extracción de algunas piezas que impiden el correcto alineamiento de la mordida. También puede ser necesario recurrir a implantes que permitan afianzar la distribución de los huecos maxilares y que impidan posibles movimientos futuros. Por suerte, las técnicas actuales son muy avanzadas y tienen un alto porcentaje de éxito para corregir la maloclusión. Si necesitas más información no dudes en contactar con nuestra clínica dental en Langreo.